“Velorio del solo”(1961), “Gotán”(1962), de Juan Gelman(1930-2014)

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Velorio del solo

Especialmente anda preocupado

por el tiempo, la vida, otras cositas como ser

morir sin haberse alcanzado a sí mismo.

En esto era tenaz y los días de lluvia

salía a preguntar si lo habían visto

a bordo de unos ojos de mujer

o en las costas del Brasil amando su estampido

o en el entierro de su inocencia (muy particularmente).

Siempre tuvo palabras o pálidos y pobres pedazos

de amores sin usar, de grandes vientos,

trece veces estuvo por entrar a la muerte

pero volvió, de acostumbrado, decía.

Entre otras cosas quiso

que alguno más entendiera este mundo

con lo que horrorizaba a la propia soledad.

Hoy lo velan tan espantosamente aquí mismo,

entre estas paredes por las que resbalan todavía sus

puras maldiciones,

desde su rostro cae el ruido de las barbas aún vivas

y nadie que lo huela

llegará a imaginar cómo deseaba gozar con el misterio

del amor inocente,

darle agua a sus niños.

Mientras devuelve la piel y los huesos prestados al

descuido

mira a lo lejos su figura y se persigue

por lo cual sin duda pronto

va a empezar a llover.

 

(De Velorio del solo, pág.46-47)


 

La muchacha del balcón

La tarde bajaba por esa calle junto al puerto

con paso lento, balanceándose, llena de olor,

las viejas casas palidecen en tardes como ésta,

nunca es mayor su harapienta melancolía

ni andan más tristes de paredes,

en las profundas escaleras brillan fosforescencias como de mar,

ojos muertos tal vez que miran a la tarde como si recordaran.

 

Eran las seis, una dulzura detenía a los

desconocidos,

una dulzura como de labios de la tarde, carnal,

carnal,

los rostros se ponen suaves en tardes como ésta,

arden con una especie de niñez

contra la oscuridad, el vaho de los dancings.

 

Esa dulzura era como si cada uno recordara a una mujer,

sus muslos abrazados, la cabeza en su vientre,

el silencio de los desconocidos

era un oleaje en medio de la calle

con rodillas y restos de ternura chocando

contra el “New Inn”, las puertas, los umbrales de

color abandono.

(De Velorio del solo, pág. 75)


 

 María la sirvienta

Se llamaba María todo el tiempo de sus 17 años,
era capaz de tener alma y sonreír con pajaritos,
pero lo importante fue que en la valija le encontraron
un niño muerto de tres días envuelto en diarios de la casa.

Qué manera era esa de pecar de pecar,
decían las señoras acostumbradas a la discreción
y en señal de horror levantaban las cejas
con un breve vuelo no desprovisto de encanto.

Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros
de la prostitución o de la falta de prostitución,
rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas
y decían severos: desde luego querida.

En la comisaría fueron decentes con ella,
sólo la manosearon de sargento para arriba,
pero María se ocupaba de soñar,
los pajaritos se le despintaron bajo la lluvia de lágrimas.

Había mucha gente desagradada con María
por su manera de empaquetar los resultados del amor
y opinaban que la cárcel le devolvería la decencia
o por lo menos francamente la haría menos bruta.

Aquella noche las señoras y señores se perfumaban
con ardor
pero el niño que decía la verdad,
por el niño que era puro,
por el que era tierno,
por el bueno, en fin,
por todos los niños muertos que cargaban en las valijas
del alma
y empezaron a heder súbitamente
mientras la gran ciudad cerraba sus ventanas.

(De Gotán, pág.87)

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“Il compagno/El camarada”(1947), de Cesare Pavese(1908-1950)

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<<En aquellos días, recuerdo, me despertaba de golpe; pensaba en Linda y me parecía tenerla al lado. Pero luego me quedaba en la cama con los ojos cerrados y pensaba en otra cosa; me parecía tener una gran ansiedad y estar como un niño, más solo que un perro, haber hecho algo malo y sin remedio. No tenía salida, no me atrevía a oírme, habría querido no despertarme y morir de repente. Ni siquiera me bastaba la idea de que si un día hubiera tenido a Linda al lado la habría poseído. Me daba lástima de mí mismo, esa era la cosa. Era como un niño al que ponen desnudo sobre la mesa y después la madre y las hermanas se marchan de casa. Escondía la cabeza y me angustiaba.

Creía que era el cansancio. Casi siempre, al no moverme de aquella cama, me imaginaba que estaba inválido como Amelio y que no podía volver a salir, como cuando uno prueba a cerrar los ojos y hacerse el ciego. Luego me sentía andar con las muletas, medio muerto. Me tocaba las piernas y pensaba en Linda, pensaba en aquel día en que Amelio se había destapado. «Lo que he hecho», decía. Habría partido la guitarra contra la pared. Me hubiera gustado ser otro y desaparecer.>>(Pág.151)


 

<<(…) Se hacía de noche por aquellas calles y las farolas estaban encendidas y habría querido que durase siempre, porque ahora sabía que la idea de separarnos y no volvernos a ver me dejaba como sin piernas. Era como si yo hubiera echado raíces en su sangre. Su cadera era la mía. Su voz era como abrazarla.>>(Pág.171)


 

<<Bailé con Linda otra vez y ella me dijo:

—El Mascherino. ¿Te acuerdas de aquella noche en que jugábamos al futuro?

—El futuro no se sabe —le dije—. Puedes decir solo, por lo que has hecho, lo que harás.

—Eso es cierto —me dijo—. Se hacen siempre las cosas que ya hemos hecho.

—Pero no siempre sabes lo que has hecho —le dije—. Todos los días aprendes algo nuevo.>>(Pág.242)


 

<<No es estar encerrados, la cárcel, es la incertidumbre.>>(Pág.270)


 

<<—Ya sabes cómo es —dije entonces—. Nunca se tiene tiempo, es como en la celda. Uno dice: «Cuando salga pienso desahogarme. Pienso hacer las cosas más locas». Pero cuando sales y puedes todo, siempre haces solo las cosas de antes.>>(Pág.280)


 

 

 

Buenos Aires, Argentina

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“La caída/La chute”(1956), de Albert Camus(1913-1960)

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<<El sentimiento del derecho, la satisfacción de tener razón, la alegría de la propia estima, todo eso, mi querido caballero, son poderosos resortes que nos mantienen en pie o nos hacen avanzar. Si por el contrario usted priva a los hombres de eso, los transforma en perros espumarajeantes.”(Pág.19

<<Si se condenara en todas partes a los proxenetas y a los ladrones, la gente honrada, caballero, se creería todo el tiempo que es inocente.>>(Pág.37)

<<Todo hombre es testigo del crimen de todos los demás, ésa es mi fe y mi esperanza.>>(Pág.93)

<<Al final de cualquier libertad hay una sentencia; por eso es tan pesado acarrear con la libertad, sobre todo cuando se padece de fiebre, o de pesares, y cuando uno no ama a nadie.>>(Pág.111)


 

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“Sobre la historia natural de la destrucción/Luftkrieg und Literatur: Mit einem Essay zu Alfred Andersch”(1999), de W. G. Sebald(1944-2001)

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Indice

Advertencia preliminar

Guerra aérea y literatura

<<Aunque ésos eran signos inconfundibles de una catástrofe que afectaba a todo el país, no siempre era fácil saber más sobre la índole y las dimensiones de la destrucción. La necesidad de saber luchaba con la tentación de cerrar los sentidos. Por un lado circulaba una gran cantidad de desinformación, por otro, historias ciertas que superaban toda capacidad de entendimiento.>>(I, Pág. 27)

<<El imperativo moral de que uno al menos tiene que escribir en aquella noche de julio en Hamburgo lleva a una amplia renuncia del artificio,>>(II, Pág.54)

<<Creía especialmente que mi afirmación de que la destrucción de las ciudades en los últimos años de la segunda Guerra Mundial no había encontrado lugar en la conciencia de la nación que se estaba formando, sería refutada con referencias a ejemplos que se me hubieran escapado. Pero no ocurrió así.>>(III, Pág. 71)

<<Así son los abismos de la historia. Todo está mezclado con ellos y, si se mira dentro, se siente miedo y vértigo.>>(III, Pág.75)

El escritor Alfred Andersch

<<Pocas cosas son más difíciles de negar como el resentimiento.>>(Pág.126)


 

 

 

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“La serpiente en el pecho y otros cuentos”(1837-1846), de Nathaniel Hawthorne (1804-1864)

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Indice

 

“Egoísmo, o la serpiente en el pecho”(de Mosses from an Old Manse, 1846)

<<La serpiente representaba, en suma, la expresión cabal de una naturaleza morbosa.>>(Pág.21)

<<“Oh, en el corazón de cualquier hombre hay veneno suficiente para generar toda una cría de vivoras”, respondió Ellison, con una risa hueca.>>(Pág.26)

“La hija de Rappaccini” (de Mosses from an Old Manse 1846)

<<Pero la influencia de la luz de la mañana tiende a rectificar los errores de la fantasía y aún del juicio, en que incurrimos cuando el sol declina, entre las sombras de la noche o en el resplandor menos entero de la luna.>>(Pág.36)

 

“El velo negro del ministro. Párabola” (de Twice-Told Tales 1837)

<<—¿Por qué sólo yo os hago temblar? —clamó, paseando su rostro velado sobre la rueda de pálidos espectadores—. ¡Temblad también los unos ante los otros! ¿Los hombres me han esquivado, y las mujeres no me han tenido compasión, y los niños han gritado y huido, sólo por mi velo negro? ¿Qué es lo que ha hecho que este crespón fuera tan atroz, sino el misterio que oscuramente simboliza? Cuando el amigo le muestre al amigo lo más recóndito de su corazón; cuando el enamorado muestre el suyo a su más amada; cuando el hombre no se oculte en vano de la mirada de su Creador, atesorando abyectamente el secreto de sus pecados… ¡consideradme entonces un monstruo, por el emblema detrás del cual he vivido y con el cual muero! Yo miro en torno de mí y, ¡ay!, sobre cada rostro veo un Velo Negro.>>(Pág.93)


 

 

 

 

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“De la realidad a la literatura”(2003), de Sergio Pitol(1933-2018)

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Indice:

I. Gógol, Dostoyevski, Tolstoi, Chéjov: una mirada a la literatura rusa

El siglo de oro de la literatura rusa

Nikilai Vasilievich Gógol

Fedor Dostoyevski

León Tolstoi

Antón Chéjov

Coloquio

 

II. Pedro Henriquez Ureña visto por sus discípulos

Invocación a Alfonso Reyes

Borges y el maestro

De simetrías y asimetrías

Un peregrino convertido en apóstol

Aparición de la utopía

La utopía: Reyes y Henríquez Ureña

Coda

Coloquio

 

Sergio Pitol: una literatura de Carnaval, de Maricruz Castro Ricalde


 

 

<<Así, al leer La guerra y la paz después de esa visita, tuve la sensación, me quedó claro, porque no lo había visto antes de esa manera, de que una de las características de la literatura rusa es su carácter intensamente gregario.>>(El siglo de oro de la literatura rusa, Pág.16)

 

<<Gógol nos deja como herencia la acusación más grave contra el régimen ruso de servidumbre, contra la esclavitud. Es un testimonio social de enorme peso.>>(Pág.29)

<<Dostoyecski es uno de los grandes precursores de la novela moderna, durante mucho tiempo se hablaba de él como un gigante, pero se consideraba que tenía muchas fallas al comparársele con la estricta perfección de Tolstoi. El mismo Cioran, como hemos visto, expresa: “Para mí es el mejor, el más extraordinario escritor, a pesar de sus múltiples defectos.>>(Pág.47)

<<El tema central de Chéjov es la incomunicación, le parece que sólo por instantes se consigue establecer la comunicación humana, que el hombre ha nacido y morirá solo, y durante su vida, aunque parezca acompañado, tiene por destino la soledad. Esta es una concepción absolutamente diferente a las tradiciones rusas.>>(Pág.70)

 


 

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“The Jungle Book/El libro de las tierras vírgenes”(1894), de Rudyard Kipling(1865-1936)

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<<—Oye, hombrecito —advirtióle el oso, y su voz retumbó como un trueno en noche calurosa—. Te he enseñado toda la ley de la Selva para que te sirva con todos los pueblos que en la selva existen… excepto el de los Monos, que viven en los árboles. Esos no tienen ley. Esos son los repudiados de todo el mundo. No poseen lenguaje propio, sino que usan palabras robadas que oyen por casualidad cuando escuchan, y atisban, y están en acecho allá arriba en las ramas. Su camino no es el nuestro. No tienen jefes. No tienen memoria. Presumen, y charlan, y pretenden ser un gran pueblo ocupado en asuntos importantísimos; pero la caída de una nuez desde el árbol les provoca la risa y basta para que todo lo olviden. Nosotros, los de la Selva, no nos tratamos con ellos. No bebemos donde los monos beben; no vamos a donde los monos van; no cazamos donde ellos cazan; no morimos donde ellos mueren.>>(Pág.37)


 

<<El hombre siempre vuelve al hombre.>>(Pág. 107)

 


La canción final

(He aquí la canción que Mowgli oyó resonar a su espalda mientras regresaba al hogar de Messua)

 

BALOO

¡Por el amor de aquel que en otro tiempo

a su ranita dirigir solía!,

guarda la ley del Hombre cual la nuestra,

oye al viejo Baloo: jamás la infrinjas.

 

Ya sea antigua ya nueva, clara o turbia,

síguela con afán como una pista,

sin mirar a los lados mientras corras,

sin pararte de noche ni de día.

 

Por el amor de aquel que bien te quiere,

que te ama más que a todo ser con vida,

cuando te hagan sufrir en tu manada

di sólo: <<Ya Tabaqui resucita>>.

 

cuando algún daño a amenazarte venga

di Shere Khan no ha muerto todavía;

cuando, pronto a matar, luzca el cuchillo,

guarda tu ley y la pendencia evita

 

(Miel , raices y palmas hacen siempre

que los cachorros ningún mal reciban.)

¡La gracia de la Selva te acompañe,

la del Bosque, del Agua y de la Brisa!

 

KAA

El miedo nace del mal humor;

los ojos sin párpados ven más claro.

Del veneno de cobra nadie cura:

su palabra cual dardo hiere.

 

Hablar franco siempre es fuerte;

que lo acompañe siempre la cortesía.

No más lejos aspires de lo que dé tu brazo;

no te apoyes en rama carcomida para lograrlo.

 

Mira si tu hambre codicia cabra o gamo;

engaña el ojo: se atraganta el bocado.

Ya harto, dormir quisieras…

 

Sea oculto el lugar, donde tu enemigo

no vaya a cogerte descuidado.

Luzcas limpio el cuerpo, y el hablar

cauto, a los cuatro vientos.

 

(Desde lejos te seguirá

la selva media los pasos.)

¡La gracia de la selva, la del bosque,

del agua y de la brisa te acompañen!

 

BAGHEERA

 

En una jaula empezó mi vida:

lo que vale el hombre bien se me alcanza.

¡Por el cerrojo roto que me libertó!…

¡Hombrecachorro, no fíes en gente de tu casta!

 

Elige, cuando a la luz de las estrellas caces,

pista recta y no embrollada.

En el cubil, en la cacería, en la guarida,

teme del hombre-chacal la amistad.

 

Responde con el silencio cuando: “Ven con nosotros;

se pondrá bueno”, te dijeren.

Y sigue respondiendo con silencio cuando

ayuda te pidan, contra el débil.

 

Que la presunción quede para los monos;

mata la pieza, y con esto basta; no pregones.

Cuando caces, no has de retroceder

en tu camino, por nada.

 

(Tinieblas matinales: protegedle,

guardianas del ciervo.)

¡ La gracia de la selva, la del bosque,

del agua y de la brisa te acompañen!

 

LOS TRES

 

En el rastro que siguieres

hasta los umbrales que tememos

donde la flor roja su capullo abre;

En las noches en que duermas

aprisionado y lejos del materno cielo

escuchándonos a nosotros tus amados,

mientras por allí rondamos.

 

En las auroras en que anheles

de la dura cárcel salir,

y en que sientas, de la selva

que dejaste, nostalgia;

¡La gracia de la selva, la del bosque,

del agua y de la brisa te acompañen!

¡Saber, fuerza y cortesía

vayan siempre contigo y te amparen!

 

(Pág. 184-186)


 

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